Retazos del Cantor y del Gitano, dos de mis trabajos

Si ya estás aquí, gracias por leerme.

Retazo de mi novela no publicada El Cantor de Maldiciones:

Y esa misma noche después de que Ocioarmina, Ignorticia y Tristemir culminaron sus lúgubres asignaciones, llego El Cantor, traído por el aire, a la vieja casa ya de tonos tristes, con paso lento, pero confiado se fue introduciendo, caminando entre todos sin que nadie pudiera verle, miro a sus lúgubres esbirros complacido por la notoria misión cumplida, su mirada de complacencia está llena de malicia, cargada con advertencias del cruel destino que has de vivir si no cumples con sus caprichos.

Y cantaba Tristemir a sus dos hermanas muy silenciosamente, mientras miraban de lejos a su maestro, “pobres espíritus los nuestros, sometidos a sus pretensiones y caprichos, a recorrer el mundo de una esquina a otra sin descanso, ni sosiego, a cumplir la banal misión de perder y destruir todo lo que encontremos a nuestro paso, que existencia sin construcción, sin valor y sin misión.

Pero amamos lo que hacemos, pues para eso nos llamaron y cuando ya todo este perdido nos ocuparemos entonces de acabar con nosotros mismos, ya que es lo único que sabemos hacer, nuestra sangre es la cizaña, nuestra madre la mentira, de nuestra piel fluye veneno, nuestros ojos son de fuego y destruir es nuestro más delicioso placer”. Mientras cantaba sus hermanas comenzaron a danzar a su alrededor, levantando sus extraños brazos y lanzándose al suelo como quien sufre de mucho dolor, y así volvían a levantarse y volvían a caer en una extraña danza de terror.

Mientras tanto El Cantor con sus hermosos ojos rayados llenos de perdición, los veía y también observaba a las personas y se complacía en sus tristezas. Entonces dueño de toda su esbeltez, caminó hacia aquel árbol grande, ya sin hojas, y se subió en él conforme a la potestad de la leve brisa que corría, la cual lo fue llevando hasta la cumbre  del árbol que por su textura brillaba con la luz de la luna, la cual estaba completamente llena aquella noche,  entonces sentado sobre el árbol miro nuevamente lo que quedaba de las gentes de aquella triste casa e inspirado comenzó a cantar tocando su guitarra negra de una sola cuerda, pero de infinitos e indecibles sonidos, aquella guitarra que aparece y desaparece al antojo de sus deseos.

El Cantor de Maldiciones, canto toda la noche, sin cansarse y sin parar y el pasto verde se fue tornando grisáceo, los corazones comenzaron a oprimirse, las pocas lagrimas se fueron secando, el árbol tomo un tono opaco entristeciendo su existir, todo lo que quedaba entre las tristes personas de esa triste casa se termino, y maldijo a todos en el lugar y también a todas sus generaciones hasta el final del tiempo de cada uno de ellos, maldijo a los que estaban y a los que aún no pensaban estar.

Y después como cierre fulminante, como si lo hecho no fuese suficiente, danzó sobre sus cabezas una danza maliciosa, con coraje y energía, con odio rebelde, llena de desprecio, impregnada de seducción en cada movimiento, pero desprovista de alma, porque tanto él como sus secuaces todos son sensuales sin espíritu.

Mientras tanto sus tres esbirros aplaudían sin cesar como escuálidos espectros enfermos, motivados por toda la furia y temor que inspiraba el cantor con su terrible danza.

 

Retazo de mi cuento publicado El Pintor Gitano

Yo debo extrañar la compañía hasta saciar mi sed de libertad. Pero

irónicamente como casi todo en este hermoso mundo, mi corazón le pertenece a esa mujer, a mi amor platónico, aquella que no me corresponde.

Lo que ella no entiende es que yo siempre estoy allí, a su lado y la llevo de la mano a todas partes. Un día hace tiempo atrás, le dije: “Sabes, no hay nada más bello que la libertad, sólo Dios pudo haberla creado. Pobre de aquél que no la tiene.

Amo poder volar sin tener que decir adonde, sin tener que esperar a nadie.

Amo mi libertad y por nada voy a dejarla. Pienso que quien quiera amarme, debe ser tan libre como yo, tanto que viva con intensidad cada momento,

que no encuentre nada aburrido, que le encuentre la gracia al silencio, que de repente se envuelva en la pasión y no pueda parar de amar, que piense en ambos como en uno y no se preocupe por mi, que yo me encuentre lejos y sienta que estoy allí. Que pueda correr ligero, correr aun más, que no se estanque en mí, que viva. No digo que sea de hierro o que no solicite amor, pero es que amo a la libertad y jamás la voy a dejar. Tal vez nunca me ate a nadie, o tal vez nadie me logre atrapar, puede ser que mi vida termine hoy, pero yo seguiré vivo por lo libre que soy. Amor, si me vas a amar, primero ama la libertad”.

Baja la historia completa y gratis en:

http://www.lulu.com/product/paperback/el-pintor-gitano/356494

 

 

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I like it very much, thank you 

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25/06/2011 a las 03:12 AM → Responder

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